jueves, 18 de mayo de 2017

Trabajo sanador

 A veces nos referimos a actividades que nos sanan, nos ayudan a sentirnos mejor, normalmente nunca hablamos del trabajo como una de ellas. Os aseguro que los proyectos en los que estoy trabajando me renuevan, me sanan de distintas maneras.

Hoy, por fin, se empieza a distribuir El hombre que no entendió a Newton, de Jordi Márquez el escritor atípico con una obra nada convencional. Esta novela te gusta o la odias desde el primer párrafo. No se trata de esforzarse en leerla, si no te ha arrancado una sonrisa en la primera página y no te has enganchado a la historia en las primeras líneas, ya no lo conseguirás. 

El mundo, o sea, mi mundo a partir de ahora se dividirá entre aquellos a los que les gusta esta obra y a los otros que no. No se trata de buenos o malos, sino de capacidad de empatizar, y cada uno lo hace con lo que puede. Esta novela es una brisa de aire fresco, de ingenuidad y fortaleza en un personaje que te fascina y enamora. Con un amor tierno, de aquellos que te hacen reír aun sabiendo que no será para siempre. 

El hombre que no entendió a Newton es como un buen vino, lo mejor te queda después de haberlo leído. Al final de la historia comprendes que te has dejado llevar y que sabías que el personaje no estaría contigo para siempre…No obstante a través de sus discapacidades creces y las superas con él. Y en cuanto has empezado a leer ya no puedes bajar de la Torre Eiffel ni dejar de mirar Paris. ¡Qué bello todo desde allí arriba! Asómate a esta obra y entenderás lo que digo. ( Distribuida por Ben Vil)


El otro trabajo ha llegado con sigilo pero ha conmocionado toda mi existencia, si os digo Minangkabau, así de entrada no entenderéis nada. Pues acostumbraros a la palabra porque pronto vais a oírla muchas veces. Es el nombre de una comunidad que vive en Sumatra, Indonesia, y se rige bajo las leyes de la mujer como heredera y pieza fundamental en la organización de la sociedad, es un matriarcado dentro de un estado islámico. Una revolución social que empezó con los exóticos viajes de una pequeña Robinson Crusoe en femenino, Anna Boyé, una naufraga de nuestra sociedad materialista que encontró su orilla de supervivencia en el estudio antropológico de sociedades matriarcales que sobreviven en nuestro mundo actual. Anna Boyé, antropóloga y fotoperiodista, después de casi veinte años de fotoperiodismo en medios como La Vanguardia, decide hacer un libro donde explicar sus experiencias y aprendizaje de sociedades en las que las mujeres son respetadas, queridas y consultadas en todos los ámbitos del día a día. Las herederas, sociedad matriarcal Minangkabau , Sumatra, es el título de nuestra primera obra no literaria, un trabajo de fotoperiodismo, una experiencia visual enriquecida con texto e imágenes de gran belleza que nos conducirán a un viaje existencial hacia un nuevo modelo de sociedad, real y posible.

domingo, 23 de abril de 2017

Lo que no se leerá en Sant Jordi


Después de asumir que los nuevos títulos no llegarían a las librerías a tiempo para Sant Jordi, me relajo y disfruto del día de hoy de la mejor manera posible: escribiendo y revisando los últimos detalles de tres obras.

Los nervios de apretar el botón para imprenta se hacen sentir en mi estómago. Es algo que me gustaría poder compartir, se apaga todo a mi alrededor: últimos detalles, visualización de las portadas, examinar las solapas. Decidir entre una línea en blanco o tres asteriscos separando una escena. ¡No hay nada más apasionante! He recordado que desde el principio, en MARLEX EDITORIAL nunca hacemos las cosas como los demás. Todo el sector corre para estar en Sant Jordi en las librerías, nosotros también lo hicimos en el año anterior y los títulos impresos ya caminan solos esperando lectores espontáneos que les presten la atención suficiente como para encontrarlos y llevárselos a casa. 

Así es la vida en el mercado, dicen que es la oferta y la demanda, algo libre y natural. No obstante, después de tan poca experiencia, pero tan dura, no me van a convencer de la existencia de esa ley en el siglo XXI. Hace bastante que se extinguió la libre oferta…Y respecto a la demanda. Lamento decir que el lector comprador de libros lee lo que se le ofrece, no lo que él busca. El lector, el último eslabón de la cadena del proceso creativo de un escritor, ha perdido el instinto de buscar lecturas nuevas y sorprendentes. 

Este es el primer Sant Jordi que estamos ahí, fuera, como los grandes. Cruzaremos los dedos y encenderemos velas para que los lectores sientan la llamada de nuestras portadas y decidan que hoy se llevarán a casa uno de nuestros títulos que ya caminan solos.

Agradezco infinitamente la oportunidad que nos ha dado Ben Vil, nuestro distribuidor porque realmente no resultamos una editorial ni gestionable ni convencional. «Molesto mucho para ser tan pequeña», soy totalmente consciente de ello. Pero la ley de las librerías deja a las editoriales pequeñas lejos del lector. Por simple comodidad. Si el lector no pide el libro, no lo venderá, e incluso cuando lo pide, el librero interpone dificultad para traer un título de una editorial que no conoce. 

Lo mejor de este Sant Jordi es que estamos ahí, fuera, en el DILVE y el Gremio de Editores, como los grandes, aun siendo muy pequeños, ahora toca conseguir ser vistos en un océano frío y lleno de tiburones, pero me encanta nadar y no me molesta el frío…Por lo que, Sres. Libreros ábranos paso que vienen novedades: 

Para el resto de editoriales todo acaba en Sant Jordi, para nosotros esto no ha hecho más que empezar. 
¡Feliz día Internacional del libro!

miércoles, 5 de abril de 2017

Resiliencia


Hasta hace pocos días no había oído esta palabra, según la RAE significa capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido.

Considero que es muy complicada a nivel fonético, siempre se me olvida la “í” y digo “ resilencia” que no tiene significado alguno según nuestra querida Real Academia de Lengua. Si bien estoy recuperando mi estado inicial después de un sinfín de perturbaciones de las que, como toda pesadilla, te van quedando daños cuando menos emocionales.

Este artículo lo empecé hace semanas, pero no pude acabarlo, no sabía hacia dónde dirigirlo. Se me amontonaba el silencio. El silencio es una de las cosas que más empiezo a odiar. Y creo que hasta ahora no he odiado nada. Pero he descubierto la infinita capacidad destructiva del silencio. Además es algo así como el desierto o la nada, se extiende y ocupa nuevos espacios dentro y fuera de nosotros. Hace unas semanas le dije a mi hijo mayor cómo me sentía y que no me comunicaba con vosotros, lectores, clientes, amigos y demás personas que me leéis qué me ocurría y cómo me sentía. Y él dijo “Porque no lo explicas, mamá”, “Cuéntaselo”.

Todavía no puedo, aunque ya estoy preparada y tengo la forma adecuada. Existen temas legales y juicios pendientes por venir que recomiendan este silencio. Porque todo lo que hago e incluso aquello en lo que pienso puede ser usado en mi contra. No temáis, estoy fuerte y mucho mejor que días atrás. Porque a pesar de descubrir que existen monstruos disfrazados de personas entre nosotros, he conseguido la herramienta mágica para hacer visible esos monstruos. Y la compartiré con vosotros.

De momento pediros disculpas por el silencio de todos los blogs, las redes sociales, por la falta de acciones en los títulos que están en producción pero ha habido muchos problemas técnicos y he preferido que salgan más tarde lo más perfectos posibles. Puede que este mes de abril, este Sant Jordi parezca una batalla perdida, pero dentro de mí siento que el tiempo siempre ha sido uno de mis mejores aliados y amigos con lo que os pido confianza y un poquito más de paciencia. Prefiero salir bien, con criterio y rigor. Y durante las últimas semanas, ya meses, he estado totalmente devastada, incapaz de leer y aplicar ningún criterio; los técnicos lo llaman “trastorno de estrés postraumático” yo prefiero modo “reseteando y vuelta a empezar”.

Dentro de poco me daré una orden mental a mí misma: olvidar.

Los técnicos jurídicos y de la mente dicen que es un mecanismo de defensa, y ya he experimentado que existe, el tal mecanismo. Os aseguro que es maravilloso, no obstante puede llevarte a tropezar dos veces en la misma piedra. Cuando estás bajo tanta presión, bajo tanto miedo, entiendes mucho mejor la importancia de la paz. Pero de la paz de dentro y de fuera. Paz en lo que nos rodea y paz dentro de nosotros. Nadie te desea paz hoy en día, parece algo antiguo, como las películas en blanco y negro…si no vives en un país en guerra, ¡qué ridículo! Pero la guerra puede venir a buscarte sin consulta previa, con paso certero y con toda su artillería apuntando a la parte más profunda de ti: sin armas, sin golpes, con solo silencio te pueden matar ¡Creedme! Pero como soy un kamikaze de la vida, es decir nunca me importa morir, pues aquí estoy plantando cara a los monstruos que son pocos y cobardes. Y que NO LES TENGO MIEDO. YA NO.

Me considero en obras, en reconstrucción, a pesar de que lo que me perturba todavía está ahí. Estoy igual que nuestros portales y páginas web…” en construcción”.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Mujer, reina de la especie

Parece obligado hoy,  8 de marzo, hablar de la mujer. Aunque no tengo un discurso típico ni en la línea que este año parece estar de moda en los medios de comunicación. Me gustaría enviar un mensaje a la mujer, a todas las mujeres del primer mundo, porque las mujeres que están en condiciones precarias saben muy bien quiénes son. No han perdido sus instintos.

Creo que es la mujer educada y trabajadora del primer mundo, la que habla idiomas y viaja, la que decide con quien acostarse, cuándo ser madre, la que tiene ese puesto de trabajo para el que su madre la orientó con frases de lucha como estas:

“Nunca dependas de un hombre", "no tengas hijos te quitan la opción de vivir", "estudia para ser independiente

Ahora lo han conseguido, lo hemos conseguido: mujeres presidentas de grandes empresas, dueñas de bancos, de grupos de inversión, más del 80% de los empleados en empresas de selección personal son mujeres, o sea la mujer ya selecciona y es responsable de la contratación laboral, mujeres políticas durante años, mujeres presidentas de países, princesas y reinas…

¿Y qué? ¿Qué ha cambiado? Hoy, el día del orgullo de la mujer trabajadora, quiero compartir la vergüenza que me produce que ese modelo de  mujer triunfadora se ha convertido en la peor versión del hombre. La mujer trabajadora discrimina igual y muchas veces peor que el hombre. La mujer trabajadora ataca a otras mujeres y no a los hombres. Humilla a otras mujeres que considera en estratos inferiores al suyo (secretarias,  empleadas del hogar, camareras, peluqueras), maltrata y rechaza a mujeres de otras razas, contrata mujeres con los mismos criterios que lo hacen los hombres: mujeres jóvenes a bajos sueldos, mujeres son viejas a partir de los 30, mujeres con niños pequeños, no, gracias,  mujeres con posibilidad de ser madres, prohibido...

Me pregunto  para qué ha servido tanta lucha, ya votamos, ya decidimos…Creo que cometemos los mismos, o incluso, peores errores que los hombres. Aplicamos su ley, la que nos han enseñado. Y es justo ahí donde tenemos que cambiar. Debemos inventar otras cosas como  por ejemplo: palabra de mujer.

¡Reflexionad! no existe significado implícito a esta expresión: PALABRA DE MUJER. Sin embargo si lo hay para “pacto de caballeros”, o “palabra de honor”…Nosotras no tenemos ningún lenguaje verbal ni físico que implique nuestra complicidad ni  compromiso con otra mujer. Yo quiero reclamar el honor y el privilegio biológico de haber nacido mujer y no de haber nacido feminista.
Si la mujer olvida, que lo ha hecho, que es madre incluso cuando decide no serlo, que es protectora, incluso cuando va a la guerra, que es conciliadora y dialogante, incluso cuando no habla. Nos han adoctrinado a luchar por una igualdad injusta y anuladora del ser mujer más profundo. Yo no quiero ser igual que un hombre, ni quiero ser feminista, quiero ser MUJER. Que se respete mi biología y mis diferencias naturales.  Si se me acepta como mujer, se reconocerán  mis talentos y capacidades.

La mujer lesbiana,  la que tiene hijos, la que decide no tenerlos, la que no puede pero desea ser madre, la que trabaja, o la que no, la que se arregla y cuida su cuerpo, o la que come y disfruta de lo que le apetece, la que hace deporte, y la que se queda en casa leyendo o viendo la tele, la que se corta el pelo con un cúter y no se depila….todas somos mujeres. NO EXISTE UN MODELO ÚNICO DE MUJER incluso los hombres que quieren ser mujeres, lo son. Porque se siente mujeres cosa que muchas mujeres de verdad, nacidas biológicamente así, se han olvidado que significa e implica ser MUJER

 Hay algo muy importante que hemos olvidado: la mujer siempre es hermana de otra mujer.  Sin importar cómo lleve el pelo, que religión procesa. Debemos querernos, escucharnos y ayudarnos por principio, por esa fuerza que tenía la palabra de mujer en las sociedades no industrializadas. La mujer aprende de otra a mujer a serlo, la mujer debe enseñar a sus hijos a cómo querer y amar a otra mujer.
Hemos delegado en el hombre la responsabilidad de dejarnos avanzar, y somos nosotras las que elegimos y construimos nuestro rol. Pretendemos que la sociedad nos respete, que los organismos internacionales cambien, pero nos olvidamos de que debemos cambiar nosotras primero. 

 Podemos decir no, podemos hacer las cosas diferentes, podemos ayudarnos las unas a las otras, pero es más fácil ignorarnos y darnos de lado. El feminismo ha conseguido que por un sueldo la mujer se olvide de sí misma. Retrase su maternidad o llegue incluso a congelar sus ovarios. ¿Congelar sus ovarios por un puesto de trabajo? Realmente Vale la pena. Creo que el feminismo obsesivo y radical solo pretende una cosa: crear el trabajador perfecto. ¡Ríete de un robot!, nadie puede ser mejor trabajador que una mujer que renuncie a serlo. Aportará más creatividad, inteligencia emocional y despotismo que un hombre. No hay persona más cruel con una mujer que otra mujer. Y TODAS SABÉIS QUÉ ES VERDAD porque en algún momento lo habéis experimentado.

¡Miraros!,¿queréis que los demás os reconozcan derechos?  Solo a vosotras, ejecutivas del mundo vuestro trabajo debe ser valorado pero el de vuestras empleadas del hogar debe seguir siendo considerado  basura. Ayudáis a la esclavización de otras mujeres. Y educáis a maltratadores, vuestros hijos, que crecen en un entorno donde el trabajo de su madre es importante pero el de su cuidadora o su sirvienta no. No les enseñamos a cómo amar a otra mujer, "eso lo hacen los padres", otra delegación muy grave, o ahora ya aprenden solos en  internet.

En esta lucha solo ha ganado el hombre, se ha feminizado y se está convirtiendo en la mejor versión femenina: pide reducción laboral, las empresas de hombres ponen más servicios a la mujer que las empresas gerenciadas por mujeres.  Existen más planes de conciliación laboral en empresas dirigidas por mujeres mayores de 50 años que en las empresas creadas por mujeres jóvenes.

Nada más, ¡feliz día de la mujer trabajadora!, recordad no somos princesas, somos reinas y nosotras decidimos. El cambio de la sociedad lo tenemos que crear y dirigir nosotras.  

jueves, 2 de marzo de 2017

Sobre la verdad y la mentira

Realmente a quién le importa que las cosas sean verdad o mentira. Tampoco a la justicia, ¡qué poco justa es la justicia!, podrían haberle buscado un nombre más acertado, pero como a nadie le importa pues ahí seguimos sufriendo una justicia injusta.

Como veis esto de cumplir años me hace reflexionar o más bien divagar, y sí, lo reconozco, ando muy reflexiva y profunda, algo menos enfadada porque empiezo a aceptar dos cosas:
Una, la vida no va a cambiar por más que yo me enfade.
Dos, yo tampoco pienso cambiar, ni un ápice.

Mucho se ha discutido sobre la tan valorada verdad  y sin embargo, aquí estamos, inventando historias, vosotros, escritores, dueños de la capacidad de crear realidades paralelas sois los únicos propietarios  de vuestra verdad y de exhibirla en el formato que más os apetezca. 
Me encanta leeros e imaginar a vuestros personajes,  fantasear sobre la idea que  vuestra narrativa esconde  personas reales, verdades disfrazadas de ficción para resultar  más creíbles. Y  si algún día leyera un personaje inspirado en mí, a veces me lo pregunto,  estoy segura que no me reconocería porque no podemos saber lo que somos para los otros. No sabríamos reconocer la esencia que dejamos en otras personas.  ¿O sí?

¡Cómo me gustaría ser un personaje literario!, sería perversamente demoledora de tantos principios que elevamos como ideologías universales inamovibles, verdades impresas generación tras generación a través de un sistema educativo tan rígido y caduco como el concepto de verdad y mentira.  
Pero si respiro profundamente, partículas de cambio inundan mis pulmones, y me refrescan el alma. Hay un futuro nuevo escribiéndose a cada segundo, y lo cambiará todo. ¡Fascinante! No sabemos si ese futuro será verdad o mentira, pero a quién le importa, solo será futuro.

PS:

Quiero compartir con vosotros una frase maravillosa que me ha regalado un conocido peculiar hoy: “Tenemos una vida para gastarla, no para devolverla intacta…¡Gastémosla!”
Por cierto, si sabéis a quién pertenece esta cita, me encantaría que me lo dijerais, yo no he conseguido descubrilo por lo que todavía sería más original mi regalo. 


miércoles, 22 de febrero de 2017

Un poco de todo

Después de tanto tiempo  he querido hacer un vídeo, sin maquillaje, sin producción, aun teniendo el equipo… ¡Y sin Photoshop! Necesitaba sentiros cerca, contaros qué estamos haciendo, qué hemos aprendido y hacia dónde iremos. Creo que este paro- forzado- ha sido ventajoso y nos ha permitido tener un enfoque más abierto y real de muchas cosas. Tenemos que optimizar nuestros recursos, tanto humanos como económicos, son limitados pero no por ello menos eficaces. Y aprender donde invertir tanto esfuerzo.

Sin más os dejo con el vídeo, son más de 8 minutos, me hubiera gustado ser más breve pero me ha resultado imposible. Os informo que el lunes 27 y martes 28 estaré en Madrid y que si os apetece nos vemos y tomamos un café, avisarme con tiempo porque tengo la agenda bastante completita. ¡Un abrazo a todos y gracias por estar ahí!

martes, 3 de enero de 2017

Leer implica vincularse


Feliz 2017 desde un espacio no digital, parece ciencia ficción pero es mi vida real, sin servidores, sin las webs operativas, sin actuar en Facebook. Todo está “de revisión y ajustes”. Es algo parecido a “hacer stock” en las empresas de cosas físicas. Las que estamos en internet también tenemos que ajustar y reajustar cosas. Mientras, facturamos y contamos descargas, analizamos comportamientos e intentamos prever qué querrá el lector en el 2017. Estamos releyendo obras que serán impresas. Y obras impresas en otros países que traduciremos. Eso es un gran reto, y vuelvo a tener mariposas editoriales revoloteando en mi estómago. Es una gran responsabilidad tener un título que es un éxito en otro país y presentarlo en tu idioma. Vamos a apostar por el papel sin dejar de tener la presencia en el ciberespacio porque creo haber encontrado la causa de la falta de éxito de las descargas de libros digitales: la vinculación. 

Cuando compras un libro en papel te vinculas a él, te comprometes a leerlo, es una responsabilidad de dos: el libro que está ahí y tú. Una pareja perfecta que puede existir sin molestarse. Un compromiso que se adquiere en una librería y que se desarrolla en la alcoba o en el salón, lejos de la mirada ajena. Pero las descargas vinculan en sí mismas, es una acción que implica un “sí quiero” para siempre y dura segundos el efímero clic.

Mientras que comprar un libro puede ser un mero capricho de comprador compulsivo o un regalo para un tercero, una descarga es una voluntad de compromiso de lectura casi obligado. ¿Quién descarga para no leer? ¿Y quién quiere una vinculación para toda la vida? Habiendo opciones más discretas, si compras un libro y no te gusta, lo dejas en la estantería y sales a comprar otro. Sin embargo si un ebook no te ha gustado, qué haces con él, queda almacenado en la estantería virtual de alguna aplicación de lectura. Pero nadie más puede verlo, no lo sacarás para quitarle el polvo, ni mirarás si te has dejado un puntolibro entre sus páginas, tampoco irás a releer la dedicatoria que quizás alguien, que se ha cruzado en tu camino, haya querido dejarte escrita en la primera página.

¡Ya estamos en 2017! y suena a futuro pero es el presente. Vienen los reyes cargados de regalos y la mayoría de las personas está todavía entre turrones y polvorones pero yo ando con los nervios a flor de piel porque solo pienso que “pasado mañana” es Sant Jordi y hay mucho por hacer. Siento que el país lleva aletargado desde el “black Friday” que os recuerdo fue el 24 de noviembre y como hubo el puente-acueducto de la Purísima sumado a más ganas de vacaciones de navidad, con tanto empacho de fiesta y de parón nacional, aquí todos a correr porque se pasa el año en cuatro días. Y los objetivos de principio de año, como nos descuidemos, ya mejor los dejamos para el siguiente por aquello de no precipitarnos. 

Para los lectores curiosos, no he hecho lista de propósitos como anuncié en Facebook, solo quiero acabar los que me faltan de 2016, que son muy pocos. Cuando haya acabado esos pues formularé nuevos, siempre me queda llegar a tiempo para el año nuevo chino que es en febrero. De hecho ahí empieza siempre mi año. ¡Sed felices!